(Pueblos eslavos). Es un duende del hogar, que generalmente se presenta bajo el aspecto de un gato negro, pero que ladra como un perro o ríe como un hombre. Sus ojos brillan como brasas; también puede mostrarse bajo la apariencia de un hombre cubierto de largos cabellos. Su carácter es maléfico, y no ofrece ninguna ayuda o colaboración a los habitantes de la casa, cosa que, en general, suelen hacer los duendes domésticos.
El Ovinnik es propenso a quemar casas de trilla por prender fuego a la veta. Para persuadir lo de no provocar incendios, los campesino periódicamente le ofrecían gallos y bliny.
Al igual que otros espíritus del hogar eslavo, el Ovinnik podía adivinar el futuro. En la víspera del Año Nuevo, los campesinos le permitían tocar en la oscuridad, un toque de calidez se indica la buena fortuna. Un toque cálido significa buena suerte y fortuna, mientras que un toque frío significa la infelicidad.



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